Se despertó con la misma sensación de todos los días, el sueño se repetía como cada noche, ella en el sueño era una pobre campesina y por sus ropas el sueño se situaba en una época antigua, donde se fregaba el suelo de rodillas y los maridos no eran precisamente muy amables con sus esposas.
Recordaba los golpes, los insultos de su exigente marido cuando no le gustaba la comida que le había preparado con sumisa obediencia, los largos días que se pasaba trabajando porque se hacia todo a mano y la única respuesta eran los malos tratos a diario en su piel marcada por el odio de un hombre que no merecía su cariño ni su amor.
Pero en su sueño también había alguien mas que vivía en su misma aldea, que se encontraba con él cuando iba al bosque a por leña o a lavar la colada, recordaba sus dulces caricias, sus besos robados a escondidas, un amor prohibido pero que hacían volar su alma y la hacia sentir una mujer amada.
El sueño se repetía cada noche con un final que la sobrecogía hasta lo mas hondo, ya que el marido un día los descubre en el bosque amándose y sin ninguna piedad con su escopeta de cazar lo mata con dos disparos a su amante, convirtiendo el hermoso sueño en una eterna pesadilla.
Decide dejar de darle vueltas en su mente y baja a comprarse un buen libro en la nueva librería que han abierto en la esquina de su calle, y cuando se dispone a pagar el libro la mirada del dependiente la sobrecoge, pues esa mirada profunda y ese rostro de bellos ojos verdes son los mismos que tantas veces le han dicho te amo en sus sueños de cada noche...
Arwen
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